• El Rey Trasgo

    La Ciudadela, silenciosa guardiana de la paz gobernada por tres naciones, vigila los reinos del hombre navegando los cielos. En un pueblo del frío norte, dos amigos descubrirán un libro vinculado a un enigma del ayer y a un hombre entre la vida y la muerte. Nacido de la pluma de un poeta, les descubrirá los secretos que moran en las montañas a través de una historia en la que conservar la vida vale más que conservar la humanidad. El mundo apura sus últimos latidos... Y en la cima de los Picos Negros, contemplando el paso del tiempo entre delirantes pensamientos, el Rey Trasgo aguarda el momento de construir sus sueños a partir de sus cenizas.

  • La Reina Oscura

    Álex, cuyo hermano ha quedado en estado de coma tras una grave enfermedad, se verá arrastrado por un siniestro personaje hacia un mundo fantástico. Allí deberá averiguar si su hermano se encuentra retenido por la Reina Oscura. Para ello se enfrentará a peligros insospechados con la ayuda de unos compañeros maravillosos, aunque algo peculiares.

  • El Letargo del Pájaro de Fuego

    Un virus desconocido está sumiendo en un extraño coma a los ciudadanos del planeta Arkadia. La doctora Aldrim, eminente científica, vuelve a su planeta natal para estudiar el virus y frenar su avance. Cuando regresa a Arkadia vuelve a sufrir el totalitarismo del gobierno arkaniano y la fuerza militar, que someten a la ciudadanía bajo la tiranía del poder. Recluida en una base militar buscará una cura para la plaga con la ayuda de su equipo.

  • La Lágrima de la Luna

    Existe un mundo más allá de la realidad, más allá de toda lógica, más allá de la razón. Allí, los sueños de todos los seres vivos conviven unos con otros y cualquier cosa es posible.

  • Butterfly. Ópera Espacial en 5 cuadros

    Más allá de los sistemas dominados por la Autoridad Interestelar, más allá de las galaxias conocidas y de toda civilización, les aguarda un mundo con tantas posibilidades como trampas naturales esperan a que caigan en sus redes...


Cuando hace ahora mismo más de un año que nos planteamos montar Kelonia (estuvimos meses callados trabajando en preparar un proyecto sólido), llegó el momento de debatir si nos lanzábamos con distribución tradicional: la editorial manda libros al distribuidor y quizás el distribuidor los mandará al librero. O poco a poco, iríamos creando nuestra propia red de distribución en librerías donde se respirara amor por los libros y el género, además de montar nuestra propia tienda on line para poder servir, sin gastos de envío, a los lectores que quisieran adquirir nuestros títulos.

Pusimos ambas fórmulas en la balanza con los siguientes pros y contras:


Distribución tradicional:

- 50% del importe de libro, del cual entre el 30/35% va para el librero a no ser que sea un dispensador de libros como Fnac, El Corte Inglés o La Casa del Libro que se suelen quedar el 45% de media. En el caso que queramos que los libros lleguen a esos establecimientos (porque os empeñáis en comprar ahí, con todo el derecho del mundo, aunque nosotros no lo hagamos por principios) el porcentaje sube entre el 55 y el 60%.

- Impresión de un mínimo de 600 ejemplares para entrar en alguna distribuidora de ámbito nacional y especializada en género, sin entrar en las grandes superficies.

- Subir el pvp del libro para que podamos cubrir los costes necesarios por lo cual, un libro como El Rey Trasgo, en vez de costar 14,95 euros pasaría a 17,95 euros mínimo.

- Que la distribuidora no hiciera su parte y no entregara los libros a las librerías (no pierden nada, solo espacio de almacén porque los portes de ida y de vuelta corren a cargo de la editorial).

- Que al librero no le interesen nuestros títulos y sí recibiera las publicaciones pero no las colocara en estanterías, porque prefiera tener algo que le diera más beneficios debido a una campaña de marketing de editoriales con sobrado poderío que pueden pagar mesas y escaparate. 

- Que el librero ponga nuestros títulos en su estantería pero no sepa de lo que va el libro. Ejemplo: si un lector que suele comprar novelas Z le pide que le recomiende una novela de ciencia ficción distópica, no va a poder recomendar El letargo del pájaro de fuego.

- Que distribución y librero hagan su trabajo por lo cual, si nuestras publicaciones no se venden, la culpa solo será nuestra por no ofreceros títulos atrayentes, algo que descartamos porque ante todo somos lectores sin gustos extravagantes.

- Un libro tiene una vida de tres meses, en muchos casos después de un mes ya no se encuentra en las grandes superficies citadas anteriormente y en muchas librerías proceden a la devolución de los ejemplares a no ser que seas un autor de best seller.


Distribución directa con el librero:

- Incremento del volumen de trabajo debido a que tenemos que llegar a un acuerdo con el librero ventajoso para ambas partes, envío de ejemplares, liquidación, facturación, cobro.

- La librería que tiene nuestras publicaciones es porque verdaderamente las quieren, ampliando el tiempo de vida del libro mucho más tiempo incluso estamos en mesas y en escaparates porque el librero lo ha considerado así.

- Trabajar mano a mano con el librero, atendiéndole personalmente y escuchar sus recomendaciones (por eso nuestras portadas de brillo han pasado a ser mate, por poner un ejemplo).

- No llegar ni a la mitad de los lectores de género por lo cual hay que trabajar en ir dando a conocer por otros medios nuestras publicaciones, con las carencias que esto pueda suponer.

- Saber que en las librerías con las que trabajamos van a tratar a nuestros autores, en el caso de presentación, de forma más que correcta. 

Pusimos estas cuestiones en la balanza y decidimos trabajar directamente con los libreros, a los que tanto apreciamos, y con nuestra propia tienda on line
Después de casi un año podemos decir que estamos convencidos de que esta decisión fue correcta porque estamos afianzándonos contando con los consejos de muchas personas que llevan viviendo del libro muchísimo más tiempo que nosotros pero que lo quieren y respetan igual que nosotros, y os voy a comentar dos situaciones reales que nos hemos encontrado y enfrentado.

Presentación en Avalon. Foto: Abel Murillo
¿Recordáis la presentación de El Rey Trasgo que iba a tener lugar en la Fnac de Castellana el pasado 9 de noviembre y que en menos de 24 horas cambiamos el lugar de presentación a Avalon? La misma la coordinaba una tercera persona que me facilitó el correo electrónico de las personas encargadas. Los intercambios de correos electrónico bien, hasta que pedí instrucciones y solo sabía que los libros tenían que llegar allí. Del porcentaje me enteré un día antes (tuve que insistir bastante), no firmaban albaranes de entrega de los ejemplares y lo peor de todo era la finalización: cuando el autor terminara la presentación, tenía que recoger sus libros pero ellos no firmaban ningún albarán de salida. Por eso la liquidación la harían según lo pasado por su caja, por lo que suponemos que si desapareciera un ejemplar y no hay firma de albarán… Entendemos que esa sea la manera de trabajar de este establecimiento con las editoriales que no tenemos distribución, y que algunos incluso se pueden plantear que es un gran favor y conveniente a la imagen editorial presentar en un sitio tan grande como este establecimiento, pero lo seguimos sin ver de esta manera. ¿Para qué sirve presentar en un sitio si luego los libros no te los mantienen ni una semana? Entre otras cuestiones.

Entramos en el apartado de eventos de la Fnac y vimos que no estaba anunciada la presentación (posteriormente la agente del autor encontró un enlace a un pdf que daba a una programación donde aparecía pero os puedo asegurar que yo ni encontré el enlace. Y, posteriormente busqué en redes sociales donde comprobé que no habían hecho promoción del mismo por lo cual no supondría nada el cancelar dicha presentación para realizarla en Avalon, algo que gestionó la Asociación Madrileña de Fantasía Épica “El Oráculo del Fénix” debido a que les solicité ayuda en el caso de cancelación.

El cambio fue a mejor, por lo que muchos de vosotros nos habéis comentado. El autor no tuvo que correr para realizar sus dedicatorias. Todo ello mezclado con un trato excepcional de la gente de Avalon. 

De nuevo agradecer a la gente de El Oráculo su rápida respuesta y gestión.

Como segunda anécdota u opinión personal, decir que no todos los libreros son buenos y que todas las distribuidoras tampoco son malas. Recientemente en un acto de uno de nuestros autores estaba presente un establecimiento que se iba a encargar de vender los libros de los invitados que asistían al acto. Hablamos con nuestra autora y le comentamos que nos habíamos puesto en contacto en varias ocasiones con dicho establecimiento, e incluso llamamos una vez, para que fuera librería de Kelonia, y que nunca llegó a responder y la llamada telefónica fue corta porque estaba inventariando. Por esto no queríamos trabajar con ellos porque si no respondía a un correo de colaboración menos lo iba a hacer para el pago de las facturas. La organizadora del evento, a la que también le expresé esto, me dijo que es normal que somos una editorial y tenemos que mirar por el dinero, aunque ellos siempre van a mirar por el autor. Nosotros miramos por nuestros autores, por todos, los publicados y los que nos gustaría publicar, pero si no recibimos el pago de las facturas de libros vendidos no podremos pagar a proveedores, ni derechos de autor y dejaremos de editar. La cadena se rompería. 

Para terminar comentaros que no nos cerramos a la distribución tradicional, para nada, hay dos opciones dentro de la misma que nos gustan y que ojalá, cuando la crisis que nos golpea a todos empiece a retroceder, podamos apostar a lo bestia por la misma porque nuestros autores y vosotros, lectores, lo valéis. 

PD: Los libreros de Kelonia son los mejores del mundo y en breve dos nuevos: uno en Barcelona y otro en Mallorca.

10 comentarios:

Cristina Caviedes Esteban dijo...

Hola,
Soy Cristina Caviedes, de Editorial Universo, y tan solo deciros que no puedo estar más de acuerdo con vosotros, no solo en este tema sino en muchos más, ya que sigo vuestros pasos y os deseo un gran éxito.
Ojalá muchas editoriales pensasen así y lográsemos cambiar el tema de la distribución que, desde mi punto de vista, es uno de los grandes lastres que tiene el mundo editorial. Yo tampoco veo una solución aceptable el tener que encarecer el costo del libro. Entiendo que la distribución es necesaria, por supuesto, pero me parece totalmente injusto el tema de los porcentajes y trataré de encontrar medios alternativos siempre que esté en mi mano hacerlo.
Un abrazo.

Talisman Dreams dijo...

Ahora falta que los autores, que tanto se quejan también de lo poco que se llevan, comprendan que hay que tomar estas medidas para poder salir adelante.

Por mi parte no puedo estar más de acuerdo con todo lo que comentas ;-)

Juan F. Donoso dijo...

Plas, plas, plas. Nada que añadir al artículo. Como todo en esta vida, hay de todo tanto en un lado de la balanza como el otro, pero sí que es cierto que el sistema tradicional está haciendo aguas y es momento de ir actualizando los cauces.

Aly Romero dijo...

Desde la editorial Enxebrebooks, totalmente de acuerdo! Como apunte, ¿qué pasa con los supuestos libros rotos que devuelven de la distribuidora? Lógicamente el librero no se hace cargo, el distribuidor dice que le llegó así, la imprenta se desentiende, y quien traga es el editor (cuando es él seguramente el que se encargo de revisar todos los libros que ha mandado). En fin, hay que actualizar el sistema y espero que cada vez seamos más editoriales los que lo hagamos.

Prema Ediciones dijo...

Hola!
No recuerdo la última vez que he comprado libros en un centro comercial, excepto en caso de ir a una presentación...

Siempre que puedo, a librerías pequeñas. De hecho tengo cuenta "Premium" en Amazon, pero compro en una librería que con un par de libros que compres ya te cubre el tema de gasto de envío... de modo que ni me preocupo.
Eso respecto a ediciones en papel.
Respecto a digital, que consumo mucho, siempre a la propia editorial o quien tenga contacto directo con ella.

No tengo nada contra las grandes superficies, pero quien hace el verdadero esfuerzo son: autor y editor que expone el dinero y apoya la obra.

Sarah Degel dijo...

Todo bien explicadito para no perder detalle y no hay nada como dar una opinión tan bien contada. Yo, también estoy de acuerdo, lo malo es toda esa gente que desconoce esto y encima lo critica.

Muchos saludotes

Rodolfo Martínez dijo...

No puedo estar más de acuerdo con la decisión que habéis tomado. Fue una de las primeras cosas que me planteé allá en 2009 cuando inicié Sportula y enseguida comprendí que una distribución tradicional acabaría conmigo y que de ningún modo me la podía permitir sin arriesgar lo que no tenía en el empeño. Como bien decís, la contrapartida es que llegas a muchos menos sitios distribuyendo tú mismo: pero a base de esfuerzo y ganas (y sobre todo paciencia, enormes dosis de paciencia) vas consiguiendo abrirte un hueco si de verdad lo intentas.

Y, por suerte, las nuevas tecnologías permiten alternativas a la distribución tradicional que, estoy seguro, poco a poco irán creciendo en importancia.

Mis aplausos y ¡adelante!

Yachi dijo...

Sin ser editor como tantos que veo aqui diré que estoy muy de acuerdo con el tema de las distribuidoras, ya que por oficio conozco de forma tangencial su funcionamiento y desde hace muchos años considero que su modelo de negocio se queda obsoleto, como ya les pasó a las discograficas. Ambos se aferran a su sistema que les da tanto beneficio (y en muchos casos inmerecido) y no quieren adaptarse ni ceder terreno... a este paso solo les quedará desaparecer si no se amoldan a las nuevas necesidades, y no me dará ninguna pena. Aunque nos lo quieran hacer creer ni los libros (ni la música por el otro lado) van a desaparecer sin ellos.

Logan H. Guiraldes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kelonia Editorial dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios y opiniones. Habrá personas que no estén de acuerdo con esto, sobre todo autores que piensen que es primordial estar en las grandes superficies, aunque solo estén un mes (si llegan a estarlo alguna vez).
Ayer justo recibimos la noticia de que El Rey Trasgo era el quinto más vendido de la Librería Gigamesh de Barcelona, una publicación que salió en julio del año pasado. Ese es nuestro objetivo, que nuestras publicaciones no caduquen y que tengan largo recorrido.
Ojalá todo se estabilice y a las pequeñas nos cueste menos trabajo darnos a conocer.
Gracias a todos, de nuevo.

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